Saltar al contenido

BLOG


 

Esto es algo que escucho muy a menudo.
Y no solo desde mi rol profesional, mayormente desde lo personal.
Ese típico comentario de: ‘yo no necesito ir a terapia para que me den consejos’. Y cada vez que lo escucho (a parte de cruzarme un poco el cable por infravalorar mi trabajo) pienso… es que precisamente ahí no se está entendiendo realmente lo que es el trabajo terapéutico.

Mi trabajo no es darte consejos ¡ni mucho menos!.
Un consejo te lo puede dar un amigo, tu madre o cualquier persona desde su experiencia.
Pero la terapia no va de eso.

Cuando vienes a terapia, muchas veces al principio estoy funcionando como esa parte racional que en ese momento no puedes escuchar porque estás colapsado/a emocionalmente.
Adopto el rol de esa corteza prefrontal que intenta poner orden mientras tu sistema nervioso está en alerta, mientras tu ansiedad, tus heridas o tus emociones están ocupando todo el espacio mental.

Pero incluso eso es solo el principio.

Porque mi trabajo no es quedarme en ‘haz esto’ , ‘por ahí vas bien’… Eso sería poner un parche.
Y un consejo muchas veces funciona exactamente así: calma el síntoma un momento, pero no sana la raíz.

La terapia real va a la base del problema.
A entender por qué eso te afecta así, por qué reaccionas de esa manera, qué herida, aprendizaje o mecanismo hay detrás.
Para que no dependas eternamente de alguien diciéndote qué hacer, sino para que puedas sostenerte tú.
Yo no fidelizo clientes, porque no vendo productos.

Y quiero dejar algo claro: no, la terapia no siempre significa estar un año en consulta ni hacer veinte sesiones obligatoriamente. Hay personas que necesitan un proceso largo y otras que simplemente necesitan un espacio puntual de claridad o regulación emocional.

Tengo pacientes que ya han trabajado lo fundamental, tienen herramientas, autonomía, y si en algún momento flaquean vuelven a agendar una sesión para recolocarse emocionalmente.

¡Eso es completamente válido!

Pero una cosa es buscar claridad y otra muy distinta pensar que venir a terapia es venir a que alguien te diga lo que tienes que hacer con tu vida.

Aquí nadie viene a recibir consejos.
Aquí se viene a comprenderse, sanar y transformar la raíz del malestar.